Con el estruendo del acero,
en la
vertiente
más abrupta,
truncó tus sueños y los míos.
Frenesí displicente,
angosta
paradoja;
Se cumplen las promesas,
se cierran esperanzas.
De resplandor brutal, guadaña fiera.
Con el rostro certero al aguijón.
Baluarte endeble fué, su risa loca.
Sonó la puerta fria como un disparo;
roela deslumbrante,
ojos silentes.
Gravita sobre Böcklin la parca violinista; prisionera del gesto, incitando al suicidio, su sonrisa no miente. Le sigue y le persigue con seda y terciopelo, con música vibrante.
Ese hombre valiente la captura en su lienzo. Se acongoja la dama y pretende que el arco se transforme en guadaña.
Átropos, la que cercena vidas, hoy sólo acierta a ejecutar el réquiem de sí misma.
El que agoró el peligro sabe que ahora, la muerte desespera.
Ahora pasa un tigre en mis sueños profundos con sus patas de acero y seda pisada firme bebe agua del cielo dormita en las arenas con su mirada hermosa limpia y sin malicia un bello sueño tuve mientras rozan mi espalda sus bigotes
Como un suicida espero a que vengas a verme mientras duermo. Aquel murmullo que escuchaba siendo niño en mi cuarto vacío. Todo, la voz, el sueño, me mentían. Y todo como antes, pero ahora sin sentido. Ya no se que decirnos y me estrello de frente contra el miedo. Como una gota lenta comprendo que no soy...que no seré. Pasadas unas horas, apagaré la luz para dormirme y quizá amanezca radiante la mañana.
“Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada.”
una brizna de ensueño guardado en el bolsillo como daga infinita que requema mi entraña un enjambre de rabia de inocencia coro maldito derruye mi caverna látigo de esquirla y pan sombra de fuego y sed vómito seco encharcandome... lento como un perro sin amo...lodo
Un poeta puede ser mediocre y aburrido; puede no transmitir absolutamente nada. Algunos grandes poetas cometieron el error de recitar su propia obra, relagandola a la duda de la mediocridad. Algunos, que no saben si son poetas, recitan con absoluto convencimiento, y pueden convertir una obra sencilla en estremecedora. Yo, en ocasiones prefiero quedar callado y asombrarme.
I am the serial killer I am the bloody hand I am the chief whore taker I am the chosen one.
I am the red staight razor, The one who bathes in blood; I am the boogey-man, I am The empty yawning hood, Look not for pity, no; I am the heartless man, I come to fix all things, I am the one man band.
You cannot yet imagine, How you will dance for me; But you will dance forever To the tune that I decree. The kingdom of the worm, Is all things to us all, But I will teach you many things, before I let you fall.
I am the black dead nightmare. I bring a light so bright; To illuminate the path we take; I show the way that all hearts break, And I will see the old world's back be broken As we descend into the awful
La escolopendra anidará en mi cama con sus patas batientes. Y la alfombra, con su pelo crecido, me pide la navaja. Son mis pulgas infestadas de perros, desazón de colmillos. Y mi gato manicura reclama, bruñiendo el cascabel.
De mi barco, sólo queda ya el áncora; del violín, pentagrama esparcido; del licor, la botella vacía.
Y sigo sin beber...desde que un día...
¡Cínica pluma! quizá unas gotas de alcohol en el tintero.
Fatum. He llegado hasta aquí; sin hogar,sin dinero, no los necesito; sin amigos, nadie me soporta. Mi reloj se paró en otro tiempo, no tuve prisa entonces, tampoco tengo ahora.
¿Has intentado, sin éxito, saber cuál es mi rostro? Mírame frente a frente, si sólo la negrura llega hasta tus ojos, tranquilo; porque, llegado el día en que veas tu rostro en mi vacío, será inútil la lucha, tú seras yo y estará todo dicho. Vagarás por el mundo sin dinero, sin amigos, sin hogar, con tú reloj parado en mitad de la nada; caminarás sin prisa, como lo hago yo ahora. Fatum. Está escrito.
Fue durante aquella época en que sólo tomaba tres pildoras diarias. ¡ Te lo supliqué tantas veces !... Pero, no tuviste piedad. Como un serrucho, tu desprecio me mordisqueaba el alma, y de nuevo, la nebulosa mental me hizo creer que tu arrogancia era mi consuelo. Logré engañarte sin embargo, y durante unos días, me deshice de las pastillas escupiendolas lejos; entonces lo vi todo claro, salías por la ventana cada noche, sobrevolando la ciudad en círculos, con tus alas de negrura infinita. Yo simulaba dormir. Mientras la Luna resplandecía en mi cara, pensé que alguna vez, olvidarías cerrar la puerta de la jaula.
Rebusco en los bolsillos, un puñado de jotas, de zetas, de eses sinuosas. ¿Y si cambiara la e por una a? raro sería que Grecia fuera Gracia, que reto fuera rato, que seco fuera saco. Pero... sigamos con el juego: Apilemos los apios, cenemos zanahorias, tomemos (prestados) los tomates. Y en el almacén de almendras, las columnas de letras desfilando. El desorden se impone en la mañana gris. Esquivando gorgojos, agradecidos grajos de pecho ennegrecido picotean las aes y devoran las ges entre sordos graznidos.
Arroz cocido en el cazo y la barba enredada . Si tomo drogas vomito todo el día, pero hoy me siento bien. Sobrevivo a mi odio mirando un cielo azul, escuchando pájaros cuando cierro los ojos. Doce años quizá, ya no recuerdo, aún así deseé buena suerte a cada semilla, a cada tramo de camino, a cada brizna de paja aventada. Ahora veo en el espejo a un lobo huidizo de colmillo cetrino ¿cómo pudo ser? Algunas veces tu, algunas veces su y casi nunca mi. Sombras. Piel de luna tatuada con acero y sol. Hoy la suerte se me acerca y las botas que me trajeron aquí se pudren en algún vertedero. Demasiadas esquirlas en las manos. Innumerables escalones afilados. Se emborrona mi Edén de telarañas y sin embargo escucho atentamente al maestro.