domingo, enero 14, 2007

Flexible


Flexible,
se desliza por la acera,
encabalgada sobre el último destello de la tarde.
Desde las alturas él la observa.
Espera sentado,
abierta está la puerta,
con su mejor traje,
con colonia barata.
Excitado,
recuerda la figura que vio por la ventana.
Suave,
rotunda,
bella.
¿Cómo será su voz ?
Los zapatos... no recuerdo
tacón de aguja...si, seguramente.
Hormigas en los pies,
cerveza sin espuma en la mesita.
Arranca el ascensor,
ya nota su llegada.
Se toca los cabellos,
se ajusta la corbata,
sacude con un dedo la imperceptible mota de polvo en el zapato izquierdo.
Se enciende la luz de la escalera,
los pasos,
indecisos,
como buscando.
¡Ahora!
Diablesa,
novia de nácar,
ave,
trigo,
espuma
valle,
mar,
carne, furia, sueño, llanto...
Hola guapo,¿eres tú?
¿Sabe, señorita? Hay cosas que es mejor no hacer sólo.
El hombre deja ver un reflejo acerado,
filo imponente que rebana de un tajo su propio cuello.
La sangre,
la dama enmudecida pega su espalda a la pared;
se doblan los tacones,
las piernas se derrumban,
los muslos temblorosos quisieran evitar la densa mancha que se acerca.




"...Ahora el hilo de sangre ya era un tentáculo que avanzaba hacia el pulido entarimado sediento de manchas." (Extraído de "Caviar" Autor: Theodore Sturgeon)

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